31 octubre, 2010

Plagio

Pasamos la vida buscando entre seres vivos, nubes y estrellas;
pedazos de un disfraz que cocemos y vestimos a diario.
Pétalos y suspiros que atajados de un manotazo por los sentidos,
se guardan con recelo como si fuera oro para un duende.
A hurtadillas de la gente, bajo la oscuridad del cuarto, se detallan; 
deslumbrando la mirada perversa del cleptómano.
Nada sacia sus ojos tristes. Encorvado y silencioso,
sólo retrata su próxima jugada.
De pronto, su disfraz está completo.
Aunque su vista cada vez es más perdida,
la cloaca distingue su color gris pardo,
ha desarrollado el tacto y el olfato.
Es pobre por invidencia y convicción.
Piensa que su vestuario es único,
cuando es la moda mundial.
El tesoro no está al frente de tus ojos, sino entre ellos.
Simplemente no se puede ser lo que no se es,
no es posible aparentar ser la sombra de alguien más.
Somos pésimos actores del teatro de la vida.