
En ocasiones te busco en el vacío, y lo único que encuentro son grandes trazos de tu aroma sobre un inmenso lienzo que no tiene comienzo, ni fin. Cuando regreso a la realidad (aquella mezcla entre el purgatorio y el infierno) con un gran ardor en mi pecho, tu recuerdo me aprisiona con su enorme peso como un bulto de vigas en mi cabeza. Sin saber que despierto te até al olvido (aunque sólo en palabras), mis sueños te siguen añorando como si de tu camino nunca hubiera partido. ¿Dónde estarán tus deslumbrantes ojos, acaso se han desvanecido? Si es así, proclamo el mismo destino, con un duro golpe que desaparezca de un zumbido el eterno universo que sin ti, su existencia, no tiene ningún sentido...
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