
Sencillamente para que este duelo no me sumerja en depresión,
desde tu despedida, decidí embriagarme de la vida...
Y sabes qué? me siento feliz, porque evito pensar en el dolor y desangramiento, de la lanza que ahora me transpaza el pecho de lado a lado...
Es inevitable que en tu presencia sienta una enorme ausencia; y que llegada la noche la herida me arda hasta contemplar la muerte...
Pero es una herida tan profunda, que solo la desaparecen tus manos...aunque también es curable, con el tiempo y la distancia, será sencillo para ti que tomaste la determiación final, pero por el contrario, mi mente, apenas lo asimila y no es fácil...
Quisiera decirte más pero cada palabra que escribo duele, como si te escribiera con las heridas...
Vuela, se libre mi pequeña mariposa!!!
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